Tuesday, May 02, 2006

Cosas que deben doler


El primer broche se lo puso para acordarse de un compromiso al que nunca fue. El segundo se lo puso en la nariz antes de dormir para que el tabique se le mantuviera puntiagudo, pues pensaba que los hombres con tabiques puntiagudos son más hermosos y tienen más sexo. Los broches números tres y cuatro se los puso para que no se le formaran esas arrugas (llamadas patas de gallo) junto a los ojos. El quinto broche no se acuerda porque se lo puso. Pero el sexto broche, ese es muy importante, el sexto broche impide que invasores alienígenas nos controlen a través de una reconocida compañía de bebida gaseosa. El séptimo broche lo puso para ver si el dolor lo hacía olvidarse de sus teorías conspirativas. El broche que lleva la etiqueta que dice "ocho" lo puso para recordar que tenía que tomar las pastillas que le había recetado el psiquiatra. El número nueve para recordarse a sí mismo que debía ir al psiquiatra a por más pastillas. El décimo lo colocó durante una recaída. El onceavo lo puso para acordarse de que tenía que sacarse los demás. Y el número doce... ese se lo puso sólo porque estaba aburrido.

Uno puede racionalizarlo, intentar ennumeraciones y tratar de buscar explicaciones a cada borche... Pero en el fondo todo se resume a la inmortal frase de un eminente pensador contemporáneo:

"Nunca falta un pelotudo".

Por fortuna o por desgracia, es amigo mío...

El pensador, no el idiota de los broches.

6 Comments:

At 3:08 PM, Anonymous Anonymous said...

Es curioso, pero coincido con el eminente pensador... y amigo mío también.
Desde los desarrollos más complejos de la psicología y el psicoanálisis se pueden explicar muchas cosas... pero hay algo que se nos escapa... personas que no están "locas" pero cometen los actos más absurdos. Gente que se mete en las situaciones más engorrosas para ellos mismos, sin por ello mediar un deseo inconsciente de autocastigo, una compulsión a la repetición o una identificación.
Con Lacan podríamos hablar del encuentro con lo real, la "tiche", lo fortuito.
Pero, sin embargo, hay algo que es innegable y que tiene un peso mucho mayor... "nunca falta un pelotudo"
Pucha... me emocioné!!

 
At 3:35 PM, Blogger Marco Pollock said...

No hay con qué darle licenciado...

Usted es un sentimental.

MP

 
At 7:14 PM, Blogger Unknown said...

yo tengo algo que confesar, no hay nada mas gracioso que ponerle un broche a la cola de un gato.

Si, es una verdadera maldad....
Si, es cruel.....
Si, va en contra de todo lo que digo.....

Pero, que mierd...es re gracioso.

adios
miau

 
At 7:22 PM, Blogger Darío said...

señorita akumu... ahora usted me deja con toda una curiosidad... ¿dónde conseguiré un gato a esta hora de la noche?

PD: Ojo con los chistes fáciles

 
At 7:34 PM, Blogger Unknown said...

Eso, mi querido dario....
no puedo responder

Gatos....a esta hora...no son faciles de atrapar...y menos para que los abrochen.

Quisiera darle algunos trucos, pero eso, eso...es secreto...solo si posees el don....pero...no se, puedo confiar?....mmmm....

esto termina siendo muy serio...
gatos...broches...noche....
oh, dios mio!
me voy antes que descubran todo..
adios
miau

 
At 10:03 PM, Anonymous Anonymous said...

Como era tarde y no se pueden conseguir gatos, traté de ponerle un broche en la cola a mi perro.

No se dio por enterado.

Sr T.

 

Post a Comment

<< Home