Tuesday, October 31, 2006

El deporte y los hombres

Antes de ingresar en la cancha donde se disputaría el partido ellos habían discutido. Los periodistas, contrarios a sus inclinaciones usuales, estaban acercándose a la verdad. Unos días antes habían estado en una sesión de fotos para una revista de deportes, la adrenalina del campeonato los estaba arrastrando hasta el límite de sus ya agotados nervios.

En un descanso entre foto y foto un periodista hacía preguntas mientras se dirigían a la mesa del catering. "Sus dos equipos llegaron a la final y ustedes son amigos desde hace muchos años" decía el periodista, "¿como se sentirían si el otro gana?". No hubo dudas, los dos contestaron "estaría orgulloso de él". Ambos rieron, pero no estaban del todo convencidos.

En la mesa había un dona glaseada, la última que quedaba. Uno de ellos, no importa cuál, la tomo y la devoró de un sólo bocado. El otro dijo que él hubiera querido un poco. Nadie sabe quién arrojó el primer golpe, pero nadie se interpuso. Cuando dos hombres de más de dos metros se pelean, la gente mantiene una respetuosa distancia. Como cuando un volcán hace erupción o un glaciar se derrumba.

Esa noche en la casa, se gritaron y uno de ellos, no importa cuál, durmió en el sofá. Llegaron al estadio en autos diferentes. No hablaron con nadie en el día previo al partido. Cuando los equipos ingresaban a la cancha apenas se miraron, pero de a poco uno levantó la vista, el otro sonrió, uno ensayó un breve saludo con la mano.

Para el momento que se inició el partido ninguno se acordaba quién se había comido aquella dona glaseada. Con el primer encuentro llegó la reconciliación.

Ninguno de los que miraba lo supo, pero en ese doble hubo mucho amor.

14 Comments:

At 6:44 PM, Blogger Jeju said...

Aaay, me re enterneció la foto... A comerlaaaa!!!

 
At 7:45 PM, Blogger Javier said...

¡A lo tuyooooooooooo!!!

 
At 12:43 PM, Blogger gorrata said...

Uno se comió la dona y el otro, el churro o bola de fraile. Ambas aopciones son válidas!

Saludos

Guille

 
At 3:13 PM, Blogger Checha said...

Qué talento!!!
Se sintió el amor en cada palabra!!!
Besote

 
At 9:29 AM, Blogger Roberto Sánchez said...

Y la hinchada que canta vamo todo che: mirá mirá mirá sacale una fotoooooooo...
¿esto es como brokeback nba?

salud y buenos alimentos

 
At 5:20 PM, Blogger Angelus said...

Donde vivo se dice... "A mamashhhhla!" (A mamarla, vendría a ser... )

 
At 8:27 PM, Blogger Apo said...

mmmmm.... pero qué rico!

 
At 2:59 PM, Blogger Emma said...

Jajajaaaa
Un doble de reconciliación. Qué lindo! XD

Saludos!

 
At 6:59 PM, Blogger Laura Zaferson said...

la expresión "meter las narices" ha tomado una nueva dimensión.

 
At 10:39 PM, Blogger Loredana said...

ESO SE DA EN EL DEPORTE>>?

 
At 11:51 AM, Blogger Charol said...

que lindo!!! el q come y no convida tiene un bascketbolista en la pichila!!!

besos Marco!!

 
At 12:38 PM, Blogger Marco Pollock said...

Jeju: Ese es el espíritu. No sé qué espíritu, pero seguro que uno es.

Javier: El Mono Mario hizo tanto por nuestra cultura autóctona y popular.

Gorrata: Sus conocimientos salomónicos de panadería me dejan pasmado. Usted es un panadero del amor.

Checha: Gracias, hay que conocerlo para escribirlo. Y también para leerlo.

Roberto: Quién necesita cowboys si tenés jugadores profesionales de basquet. Esto es controversia.

Angelus: ¿Y dónde es que vivís exactamente?

Apo: Iba a hacer un comentario sobre el PH del sabor, pero iba a ser un chiste demasiado ácido.

Emma: No, esa "una doble reconciliación".

Laura: Si sólo fuesen las narices.

Loredana: Eso se da en la vida, se da en las películas, se da en TNT y en todo otro lugar donde haya pasión. Elegir el blanco de la pasión (en este casu un blanco y un negro) depende de cada uno.

Charol: Deberías componer rimas infantiles para criar generaciones y generaciones de perversitos, eso es lo que necesita el mundo.

MP

 
At 9:52 AM, Anonymous Anonymous said...

Y araujo diría: te o devoaste nelson!!

salud y buenos alimentos

 
At 2:16 PM, Blogger Marco Pollock said...

Roberto: Y sí, Araujo tenía ese talento para detectarlos.

MP

 

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